Hablemos del espacio público, por favor.

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Alejémonos un minuto de todos los conceptos de moda en la planificación de ciudades: ciudades inteligentes, innovación, sensores y Wi-Fi ; y regresemos a lo que verdaderamente hace una ciudad: el territorio y su gente. Muchas ciudades se han olvidado de la definición e importancia del espacio público. Hemos perdido la noción del espacio público y esto se refleja en la falta de democracia urbana en la capital. Cuando se piensa en ciudades, tendemos a pensar en los edificios, calles y tráfico, pero sin personas no habrían ciudades. Por lo que, más importante que todos los edificios e infraestructura vehicular, son los espacios públicos.

El espacio público es todo lo que no es privado: calles, veredas, parques, plazas. Las tendencias mundiales evidencian que hoy en día los cambios más importantes en las ciudades están pasando en estos espacios compartidos.

Pero, ¿por qué es indispensable la creación de espacios públicos agradables y funcionales para la planificación de una gran ciudad? Ellos son los que hacen que la ciudad cobre vida y se convierten en el centro de la planificación de una ciudad segura, sostenible y atractiva. Jan Gelh, urbanista danés, señala la cruda realidad de los planificadores de ciudades, estos están más ocupados con los planes y formas que con las necesidades reales de las personas. Por lo que hay que pensar, ¿qué hace a un espacio público exitoso? Como decimos una y otra vez, no se trata de inventarse el agua tibia, se trata de recolectar buenas prácticas alrededor del mundo que se mantienen desde el comienzo de la civilización por alguna razón. Se trata de retomar el espacio público que se ha cedido injustamente a los automóviles o que son únicamente zócalos para las creaciones de desarrolladores o arquitectos. Pasar de lugares desolados que asociamos con la arquitectura moderna en donde no se donde sentarme o que hacer pero se ve ordenado, a lugares amigables, funcionales y más que nada lleno de personas.

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Es importante generar condiciones en donde la gente se sienta cómoda, no importa cuantas personas se encuentran en el espacio público, sino cuantas personas permanecen en este. Al lograr que más personas utilicen el espacio que les corresponde creamos un sentimiento de apropiación y responsabilidad, convirtiendo la ciudad más segura, limpia, inclusiva y democrática. Los ciudadanos se convierten en el principal actor del espacio público y por ende sus guardianes.

Al mejorar el espacio público comienza un efecto dominó de mejoras en el resto de aspectos de la ciudad. Por ejemplo, al reenfocar los recursos necesarios para crear una ciudad caminable se reduce el tráfico y la contaminación; al pensar en las plazas como puntos de encuentro para el intercambio de ideas se integra al ciudadano y se crea ciudadanía, y al mejorar la calidad de caminabilidad y el espacio público damos más oportunidades de crecimiento al pequeño empresario.

Pero y entonces ¿cómo lo logramos? “Nada en el mundo es más simple y más barato que hacer que las ciudades sirvan mejor para las personas”, Gehl nos apunta en la dirección correcta. La mayoría de lo que hace un espacio público exitoso no requiere una infraestructura costosa, se trata de escuchar y entender las necesidades del ciudadano, a veces este solo necesita un lugar donde sentarse. El truco, dejar de pensar en la ciudad como un planificador y pensar como ciudadano: ¿quisieras sentarte ahí? ¿Te gustaría pasar tiempo con tus hijos ahí? ¿Te sientes seguro caminando por ahí? ¿Hay mucha gente utilizando ese espacio?

No es fácil, siempre hay intereses que lucharán contra el espacio público (¡Mira cuantos parqueos podemos poner en vez de este parque!), pero es necesario. Se necesita una visión a largo plazo con un enfoque en el bien común que no de por sentado la importancia del espacio público. Reclamemos los espacios públicos, rediseñémoslos para las personas que los utilizan, devolvámosles el poder que ameritan. Estos espacios tienen el poder de cambiar como se vive, una ciudad exitosa es como una buena fiesta: la gente se queda porque está pasando bien.

MEJ

10 ideas para una ciudad amigable

QUITO CIUDAD AMIGA

Me preguntaba el otro día, ¿que haría yo, para hacer de Quito una ciudad más amigable para las personas?  Aquí les dejo 10 estrategias para volver a Quito una ciudad, segura, caminable, saludable, resiliente, conectada, incluyente, democrática y sostenible. Seguramente estas no son las únicas, pero creo que podrían empezar a cambiar la ciudad.

  1. Cero muertes en las vías.
    1. Incrementar la seguridad vial, a través del diseño de las calles.
    2. Pacificación de las vías, reducir ancho carriles, incluir reductores de velocidad.
    3. Intersecciones claras.
    4. Limite de velocidad zona urbana 30 km/h.
    5. Implementar la señalización PARE en las 4 esquinas, método 1 – 1.
    6. Educación y respeto. (Esta se aplica a algunas)
  2. Hacer infraestructura y política vial para facilitar el uso del transporte público y de las redes peatonales.
    1. No se hace grandes obras en la vialidad si estas no van a mejorar directamente el transporte público y la caminabilidad del sector.
  3. Políticas de Control de Estacionamientos
    1. Eliminar los estacionamientos de los retiros frontales de los edificios (Reducir el retiro frontal en la misma proporción del volado permitido).
    2. Eliminar los mínimos de estacionamientos requeridos por máximos en las ordenanzas de arquitectura y urbanismo.
    3. Prohibir lotes de estacionamientos en zona urbana sin una fachada activa hacia la calle.
    4. Incrementar las tarifas del costo del estacionamiento.
  4. Infraestructura ciclística clara y fácil de usar.
    1. Crear ciclo vías que inviten a nuevos usuarios, que sean seguras.
    2. Un mismo modelo para toda la ciudad, las ciclo vías sobre la calzada.
    3. Ciclo vías segregadas solo en vías principales.
    4. Repotenciar bicicleta pública.
    5. Crear estacionamientos de bicicleta y la infraestructura complementaria.
  5. Transporte público de calidad, interconectado, multimodal.
    1. Una parada de la red de transporte público a un máximo de 500 metros de una localidad urbana.
  6. Hacer del espacio público atractivo para su uso.
    1. Mejorar aceras, acceso universal.
    2. Generar espacios de permanencia dentro de las aceras.
    3. Implementar estrategias de diseño como el “Placemaking” en los espacios públicos.
  7. Implementar proyectos a través de “Urbanismo Táctico”
    1. Bajo costo, rápido de implementar, resultados inmediatos.
    2. De ser exitoso se hace el diseño definitivo y su implementación con mayores recursos.
    3. Genera un proceso didáctico de educación.
    4. Hacer los proyectos de espacio público en base a la escala humana.
  8. Arborización Urbana.
    1. Crear la infraestructura necesaria en el espacio público y aceras para asegurar el crecimiento de las especies.
    2. Crear humedales para mantener un equilibrio ecológico .
    3. Huertos Urbanos en jardines, terrazas y parques.
  9. Priorización de desarrollo de centralidades urbanas
    1. Incentivar el desarrollo de proyectos inmobiliarios en ciertas zonas.
    2. Diversidad de Usos.
    3. Diversidad de clase sociales. Inclusión de vivienda social en la ciudad.
  10. Densificar zona urbana.
    1. Generar incentivos en zona urbana para densificar la ciudad.
    2. Restringir crecimiento urbano en parroquias rurales.

@juandiego_dt